O por lo menos, según todos aquellos que han podido interpretarlas frente a un público.

El piano es mi instrumento favorito. A pesar de no tener uno, siento un especial apego (y respeto) hacia la música clásica, y en especial, hacia aquella que involucre un piano, en gran parte quizás por su carácter romántico, no sólo porque toda la música que conocemos hoy en día es producto de la evolución de ésta, sino porque en lo personal, me gusta lo complejo, y todo lo que suponga cierto grado de dificultad.

1. Fantasie impromptu (Chopin)

Comenzamos la lista con una composición de Chopin, de publicación póstuma. Sublime y con un final misterioso y tranquilo. Como curiosidad, Chopin poco antes de fallecer ordenó que casi todas sus partituras fuesen quemadas. Obviamente, su deseo no se cumplió.

2. La Campanella (Liszt)

Una adaptación al piano de una obra de Paganini (Concierto para Violín N° 2). Como la mayoría de las composiciones de Liszt, es de gran dificultad. Si con el simple hecho de escucharla ya uno puede imaginarse lo complicada que puede ser su ejecución, en el video se confirma que, efectivamente, requiere un gran dominio del piano.

3. Sonata “Claro de luna” – 3er movimiento (Beethoven)

Contrasta mucho con el primer movimiento, mas bien tranquilo, melancólico y que ciertamente refleja tristeza y soledad. Pareciera que, cuando Beethoven estaba componiéndola, sufrió una especie de ataque de furia creativa y la descargó en forma de notas para ésta sonata. Aún así, no deja de ser una pieza increíble y que en lo personal me gusta mucho.

4. Estudio  Op.10 N°12 “Revolucionario”(Chopin)

Es quizás uno de los estudios más famosos de Chopin. Compuesto durante un período donde Polonia (el país natal de Chopin) se encontraba en una dramática guerra con Rusia, en la cual Chopin no pudo participar. Se dice que ésta obra refleja la frustración del compositor al ver a su tierra sumergida en dicho conflicto.

5. Estudio trascendental N° 4 “Mazeppa”(Liszt)

La especialidad de Liszt: composiciones no aptas para seres humanos. En éste contexto, “transcendental” significa “difícil”, por lo que ya se puede tener una idea de qué nos espera. Éste estudio para piano tiene la fama de ser uno de los más difíciles de todo el repertorio para piano.  Liszt se inspiró en un poema de Victor Hugo titulado homónimamente, Mazeppa. En él se narra la historia de un escudero ucraniano llamado Iván Mazepa, que es atado encima de un caballo al que se libera y parte al galope, lo que desemboca en una situación crítica para ambos. Finalmente, Ivan Mazepa es coronado rey.

6. Islamey (Balakirev)

Anectódico es el hecho de que inclusive al mismo Balakirev le resultaba difícil tocar algunas secciones. Es una obra no tan conocida, pero que supuso todo un desafío entre los compositores de su época. Especialmente difícil son los últimos compases.

7. Hammerklavier (Beethoven)

Terminamos la lista con la que, con toda seguridad, es la composición más difícil para piano, al menos del repertorio clásico, y viene de la mano del mismísimo Beethoven. Hablamos de la Sonata para piano N° 29 “Hammerklavier”, con cerca de 40 minutos de duración.

Esta sonata presentaba dificultades técnicas tan descomunales que todos los que intentaban interpretarla chocaban una y otra vez contra un muro infranqueable. Cuando Beethoven la terminó dijo: «Esta es una obra que no dará problemas a los pianistas que la ejecuten dentro de cincuenta años». No le faltaba razón. Se dice que fue Liszt el primero que pudo demostrar ante el público que era una obra ejecutable. Y no solo hay que vencer las dificultades técnicas, también hay que saber moverse en una gran variedad de registros diferentes y saber salir airoso de ellas.

Algo sorprendente es que, probablemente, Beethoven ya estaba sordo cuando la terminó de componer, y aún así muchos consideran que el tercer movimiento de la sonata es el pasaje más hermoso de toda la música clásica.

Con información de Wikipedia.

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